Son un grupo variado de aproximadamente 130 especies de mamíferos que se han adaptado a la
vida en el mar o dependen de él para su alimentación. El término mamífero
marino no designa a un conjunto taxonómico preciso. En este grupo se
incluyen los cetáceos (ballenas, delfines y marsopas), los sirenios (manatíes y dugongos), los pinnipedos (focas verdaderas, otarios y morsas) y algunas nutrias (la nutria marina y el gato de mar). El oso polar, aunque no es un animal
acuático, también se suele agrupar con los mamíferos marinos debido a que vive
en los hielos marinos durante todo o la mayor parte del año y a su alto grado
de adaptación a la vida en el mar.1
Los mamíferos marinos evolucionaron a partir de sus antecesores terrestres
y adquirieron distintos rasgos para adaptarse a la vida en el mar, como un
tamaño generalmente mayor, forma corporal hidrodinámica, modificaron apéndices y
experimentaron adaptaciones termoregulatorias. Las diferentes
especies, sin embargo, se adaptaron a la vida marítima en distintos grados. Los
más adaptados son los cetáceos y
los sirenios, cuyo ciclo de vida discurre
totalmente en el agua, mientras que los demás grupos pasan al menos algún
tiempo en tierra.
A pesar de que los mamíferos marinos son una megafauna carismática y que
cuenta con el apoyo de grupos ecologistas,
muchas poblaciones son vulnerables o están en peligro de
extinción debido a una larga historia de explotación comercial
para obtener grasa, aceite, carne, marfil y piel. La mayor parte de las
especies de mamíferos marinos se encuentran protegidas frente a la explotación
comercial.